Había una vez una casa, muy pero muy vieja...en una noche tormentosa donde se escuchan las brujas jugar en los techos de las casas revoloteando de techo en techo, con carcajadas estruendosas que invadían hasta los huesos, hacían temblar las piernas y hasta los dientes, no sabía que hacer, entonces empecé a buscar un lugar en donde ocultarme, era un miedo que no se podía explicar, no sabía como salir de allí, de pronto escuché un ruido que venía de las escaleras, unos pasos enormes que me estremecían por dentro, no sabía que hacer, salí corriendo y de repente se atascó mi ropa en un tablón, el miedo no me dejaba avanzar, cuando de pronto....